La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía eliminó hoy la prohibición de exportar de ganado vacuno en pie con destino a faena para consumo, tras derogar el Decreto 322/1973 que lo establecía.
Luego de la publicación de dicho decreto, la Federación de Gremial de la Industria de la Carne y sus Derivados, se ha pronunciado mediante un comunicado, en contra de la exportación de ganado vivo y de carnes con hueso.
COMUNICADO DE PRENSA
La carne vacuna, nuestra primera industria patria, se ha ido desarrollando en toda nuestra vasta geografía, poblándola y motorizando su economía, convirtiéndose en un exquisito producto, que caracteriza a nuestro consumo doméstico además de ser apetecido en los principales mercados de ultramar, donde es reconocido por sus características tan especiales y distintivas que nos generaran aquello de “el país de la carne”.
Generada por una multitudinaria cantidad de integrantes, la cadena de valor cárnica reúne e integra sus aportes que preservan la óptima calidad de su producido, mientras apoya la búsqueda de nuevos mercados, esfuerzo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo mancomunadamente con el sector público, y que permitiera alcanzar trascendentes hitos, como el del año pasado, donde casi se llegó al millón de toneladas exportadas, lo que derrama en todos, tanto por su participación, cuanto por las divisas logradas, siempre tan necesarias.
Pero el gobierno, al disponer que haya libre exportación de ganado, como si éste sobrara y no pudiera ser procesado aquí, pareciera desconocer sus particularidades como producto tan sofisticado y buscado, en cuyo laboreo cada eslabón de la cadena hace su aporte específico, además que posibilitará a mediano plazo que al exportar esos animales, trasfieran su laboreo y calidad, compitiendo con nuestras carnes, lo que las terminará depreciando, todo lo cual será un retroceso sectorial, en definitiva que por el “sálvese quien pueda” se arruine el conjunto.
Como Federación Gremial de la Carne nos preocupa todo lo que pueda significar perdida de mano de obra, porque para nosotros el compañero trabajador de la carne no es un número más, sino un ser de carne y hueso, con ideales y necesidades, familia y futuro, que no puede ser dejado de lado, abandonado a su suerte, por el provecho de unos pocos. Como argentinos, mucho más nos duele que la “especialidad de la casa”, que ya debería ser considerada como una denominación de origen se vaya perdiendo, y encima que nos peguemos el tiro en los pies de dejar que nuestros competidores aprovechen de nuestra calidad, con lo cual perderemos mercados y valores. Ya Manuel Belgrano, hace más de doscientos años nos decía “Los países civilizados no exportan materia prima sin antes transformarla localmente, de lo contrario estarían creando ocupación en el país comprador y desocupación en el país proveedor.
No exportemos cuero, exportemos zapatos”. Que triste que se desoiga semejante concepto del prócer, máxime con los vientos que corren en estos días por el mundo. Fieles al mandato histórico de nuestros mayores: “En la unidad reside la fuerza que nos llevará al Triunfo” convocamos a los representantes de los diversos eslabones de la cadena de valor cárnica a defenderla, pidiendo juntos a las autoridades que revean lo dispuesto, para bien de todos.






