- Noticias, Villa Gobernador Gálvez

Unidades productivas municipales: Cuando el trabajo y la capacitación transforman el territorio en Villa Gobernador Gálvez 

Desde la producción de alimentos, textiles y mobiliario escolar hasta la fabricación de adoquines, la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez sostiene una red de unidades productivas que combinan capacitación, inclusión laboral, cooperación y respuestas concretas a las necesidades de la comunidad.

En Villa Gobernador Gálvez, producir también es construir comunidad. A través de distintas unidades productivas distribuidas en el territorio, la municipalidad impulsa espacios destinados a aprender un oficio, acceder a herramientas, desarrollar un proyecto y, al mismo tiempo, generar respuestas concretas para la ciudad.

La propuesta parte de una premisa sencilla pero profunda: la capacitación adquiere otra dimensión cuando está acompañada de herramientas concretas para producir. Así, talleres y unidades productivas se convierten en lugares de encuentro, aprendizaje y cooperación, especialmente para personas que muchas veces no cuentan con los recursos necesarios para llevar adelante por sus propios medios un emprendimiento.

Con respecto a esta política pública, el intendente Alberto Ricci informó que “actualmente contamos con 6 unidades productivas en la ciudad, de diferentes rubros y en distintos espacios. Tenemos propuestas de Panificación, Pastelería y emprendimientos gastronómicos, producción de adoquines, una Textil, Carpintería y un dispositivo laboral para personas con discapacidad”. Además remarcó que “además de estas capacitaciones, el municipio cuenta con más de 200 actividades abiertas y gratuitas para todas las edades, entre talleres culturales, escuelas deportivas, propuestas educativas y cursos de oficios donde participan más de 15.000 vecinos”.

“Por ejemplo, en lo que refiere a la Textil Municipal Arcoíris el espacio está abierto de 8 de la mañana a 6 de la tarde, con diferentes capacitaciones donde concurren 150 participantes. Esto para nosotros es muy significativo y gratificante”, continuó.

La Textil Arcoíris cuenta con 26 máquinas incorporadas junto al Gobierno de la Provincia de Santa Fe y ofrece distintas propuestas de capacitación. Pero el objetivo no termina en aprender a utilizar una máquina: quienes completan las capacitaciones pueden acceder a una credencial de uso social que les permite utilizar las herramientas del taller para concretar proyectos productivos individuales o colectivos.

“Muchas veces las personas que participan de las propuestas de capacitación en este espacio no cuentan con la posibilidad de comprar las máquinas específicas para realizar su proyecto productivo. En este sentido, se creó la credencial de uso social para acceder al taller y así concretar proyectos individuales o colectivos”, explicó Ricci.

CAPACITAR PARA PRODUCIR, PRODUCIR PARA CRECER

 

Esta lógica se replica en distintos puntos de la ciudad. La Carpintería del CIC 20 de Junio, por ejemplo, articula el aprendizaje de oficios con una política de recuperación del mobiliario de las escuelas públicas. Desde 2017, jóvenes que se forman en carpintería y herrería repararon más de 5.500 bancos, sillas y escritorios, que luego regresaron a las aulas.

La iniciativa se desarrolla a través del Fondo de Asistencia Educativa (FAE), en articulación con programas provinciales como el “Nueva Oportunidad” y “Germinando”. De esta manera, una instancia de formación laboral se transforma también en una respuesta concreta para las instituciones educativas, lo que también significa un gran ahorro económico.

Para Ricci, este tipo de experiencias permite construir una dinámica diferente: “Esta dinámica de trabajo donde involucramos capacitaciones y uso de herramientas para la producción propia hace que se fortalezcan los lazos solidarios de cooperación con las instituciones, como es en este caso con escuelas y jardines”.

La capacitación, entonces, deja de ser una instancia aislada y se convierte en parte de un proceso: aprender, producir, compartir herramientas y abrir nuevas posibilidades.

ALIMENTOS, FORMACIÓN Y OPORTUNIDADES.

En el flamante “Centro de Formación Gastronómica La Paloma” también se desarrolla esta perspectiva. Actualmente se dictan cursos vinculados a la gastronomía, particularmente de pastelería, con la participación de más de 70 personas. El proyecto contempla, además, una segunda etapa destinada a generar un espacio donde emprendedores puedan producir sus alimentos y comercializarlos.

En el Centro Municipal El Triángulo, la producción y la formación también van de la mano. Allí funciona una unidad productiva de panificación que, además de constituirse como espacio de capacitación en el oficio, tiene una función social de enorme alcance: la Panadería Municipal produce más de 6.500 raciones diarias de productos panificados destinadas a copas de leche y comedores municipales.

El espacio recientemente fue objeto de obras de refacción edilicia realizadas por el Municipio junto al Gobierno de Santa Fe, con una inversión de 40 millones de pesos, además de la incorporación de nuevos hornos y maquinaria especializada para fortalecer la producción y mejorar las condiciones laborales.

FABRICAR EN LA CIUDAD PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD.

Estas unidades productivas también alcanzan a la infraestructura urbana. La Planta Municipal de Producción de Adoquines, permite fabricar piezas de hormigón destinadas a la pavimentación de calles de Villa Gobernador Gálvez.

La producción se realiza con infraestructura propia del Municipio y posteriormente los adoquines son colocados manualmente por una cooperativa de trabajo, pavimentando ya 15 cuadras en diferentes barrios de la ciudad.

“Para nosotros es un orgullo poder llevar adelante este proyecto, un modelo que nos permite avanzar con más obras, optimizando recursos y generando trabajo local”, subrayó el jefe municipal.

En este esquema, el Municipio aporta maquinaria, logística y mano de obra, además de producir los adoquines en su propia planta, mientras que los vecinos afrontan el costo de los materiales necesarios para su fabricación y colocación a través del sistema de “Contribución por mejoras”.

INCLUSIÓN LABORAL QUE SE CONSTRUYE DESDE EL TERRITORIO.

La red de unidades productivas también contempla dispositivos específicos de inclusión. En el Centro de Atención a la Diversidad (CAD), 16 jóvenes y adultos con discapacidad participan de una propuesta laboral donde aprenden a elaborar velas, sahumerios, difusores de ambientes y autos y brumas textiles.

El objetivo es acompañar sus procesos de emprendedurismo e inserción laboral, generando un espacio donde las capacidades puedan transformarse en aprendizajes y herramientas para el futuro.

Cada una de estas experiencias tiene una particularidad, pero todas comparten un mismo eje: generar oportunidades concretas para la ciudadanía.

UNA RED QUE PRODUCE MUCHO MÁS QUE BIENES.

Textiles, alimentos, muebles, adoquines. A primera vista, se trata de producciones diferentes. Sin embargo, detrás de cada una existe una misma decisión: convertir espacios municipales en lugares donde se aprende haciendo, se producen bienes y se generan oportunidades.

Las unidades productivas representan así una política que busca mirar las necesidades concretas de cada territorio y construir respuestas desde la cercanía. Son talleres que capacitan, fábricas que producen, espacios que incluyen y experiencias que permiten que el trabajo colectivo tenga un impacto directo en la comunidad.

Porque cuando una máquina se convierte en una oportunidad, cuando un banco reparado vuelve a una escuela, cuando una capacitación abre la puerta a un emprendimiento, cuando una panadería abastece a los comedores o cuando los adoquines fabricados en la ciudad permiten mejorar una calle, la producción deja de ser solamente producción: se convierte en una herramienta de transformación social y territorial.