Un ejercicio de la consultora Qualy reveló que, de haberse aplicado la actualización metodológica que el Gobierno postergó en enero, inflación acumulada desde diciembre de 2023 habría alcanzado el 344,3%, frente al 328,8% de la medición oficial.
El Gobierno nacional se jacta de haber «controlado» la inflación. A la espera de los índices del mes de agosto, algunos especialistas hablan de una desaceleración con respecto al 2,1% de julio. Sin embargo, la situación económica de las y los trabajadores, a menudo consultados por Panorama Gremial, dista mucho de ser positiva.
Al sector del trabajo, de diversos rubros, cada día le cuesta más llegar a fin de mes. Muchos de los aumentos que han sufrido en sus gastos, no son contabilizados en los números que maneja el INDEC, y esto tiene que ver con la metodología que se use para medir los índices.
Qualy Consultora, es una firma privada argentina de análisis económico y consultoría estratégica empresarial. Está conformada por un equipo interdisciplinario de profesionales en economía, derecho e ingeniería. Según la consultora, la inflación acumulada se diferencia mucho de la oficial; se trata de unos 15,5 puntos porcentuales donde se incluye una mayor ponderación de los rubros de tarifas de servicios, transporte y alquileres, que durante el mileismo aumentaron fuertemente y contrajeron el poder adquisitivo de las familias.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) había anunciado en octubre de 2025 que comenzaría a difundir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con la estructura de gastos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 a partir de enero de 2026. La actualización, presentada como un paso necesario para reflejar los patrones de consumo más recientes, fue sin embargo suspendida por el Gobierno a comienzos de febrero, lo que motivó la renuncia de Lavagna. El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó entonces la decisión argumentando que «no hay que cambiar el índice ahora» y que «da prácticamente igual».
La reconstrucción de Qualy, que recalculó mes a mes el índice desde diciembre de 2023 utilizando las ponderaciones de la encuesta de gastos 2017/18, permite ahora evaluar aquella afirmación con una serie más extensa. El resultado muestra que, si bien la diferencia mensual puede ser mínima (en julio, por ejemplo, la nueva medición habría dado 2,14% contra el 2,11% oficial), el efecto acumulativo a lo largo de más de dos años amplifica esa brecha hasta los 15,5 puntos porcentuales. La inflación acumulada con el IPC vigente fue de 328,8%, mientras que con la canasta actualizada habría alcanzado el 344,3%.
El núcleo de la diferencia no está en qué productos entran o salen de la canasta, sino en cuánto pesa cada uno en el presupuesto familiar. Según el trabajo de Qualy, «a diferencia de la estructura metodológica vigente, la canasta actualizada le otorga una incidencia significativamente mayor al bloque de Servicios sobre el índice general». Eso es clave porque durante el gobierno de Milei se produjeron fuertes aumentos en tarifas, transporte y alquileres, rubros que con la nueva ponderación tienen un impacto mayor en el resultado final. La estructura vigente, en cambio, utiliza ponderaciones determinadas a partir de la encuesta de 2004/05, actualizadas luego por la evolución de los precios.







