El PAMI atraviesa un período de gran tensión debido a un cambio en su modelo prestacional y deudas acumuladas con prestadores y clínicas, lo que ha generado demoras en turnos, recortes en la entrega de medicamentos, protestas de médicos de cabecera por el retraso en los cobros y la complicada situación de sus trabajadores ante la falta de aumentos salariales.
Frente a este contexto, Panorama Gremial dialogó con María Elena Truco, Secretaria General del gremio de los trabajadores del PAMI, de la seccional cuarta Rosario, quien al respecto expresó «Nosotros abordamos la problemática del PAMI desde lo que es el PAMI en sí, y también lo que es la problemática de los trabajadores. Respecto a la problemática del PAMI, lo que nos preocupa es la continuidad de los servicios propios. Nosotros acá tenemos la suerte de contar con 2 policlínicos, que son modelos y antiguos, e íconos en la ciudad, son históricos, y amados por toda la sociedad, el PAMI 1 y el PAMI 2, en el cual la atención que reciben los abuelos en los efectores propios no es la misma que en la red, desde el otorgamiento de los turnos y la calidad de la atención. También nos preocupa, a nivel nacional, cómo se van suspendiendo, limitando, postergando las prestaciones que el instituto le debe dar a los afiliados. Cómo se limitaron los medicamentos, los subsidios, cómo se demoran los medicamentos oncológicos, todo lo que ese dinero que está, pero no se vuelca al PAMI. El PAMI tiene una masa de dinero que no la maneja el PAMI, la maneja economía. Y de ahí le va mandando las partidas. El otro día, el ministro Lugones le pidió al ministerio de economía que, por favor, le mandara la plata al PAMI. A buen entendedor, pocas palabras, pero, nosotros no podemos decir qué pasó con la plata del PAMI».
Por otra parte, en relación a los trabajadores, Trucco destacó «estamos en una situación crítica. Primero, porque hemos perdido en lo que va de este gobierno un 70 por ciento de lo que es el poder adquisitivo de nuestro salario. No hemos tenido aumento salarial, ni siquiera el que se le da a los trabajadores del estado. El PAMI es un ente público no estatal. No somos ni privados ni del estado, es una cuestión intermedia y, por lo tanto, no hemos tenido aumentos, mientras a que a otros sectores del estado si. Nosotros tenemos un convenio colectivo específico de PAMI con paritaria propia, y hemos tenido una única paritaria el año pasado, de un 5 por ciento magro de aumento. Irrisorio, para un 70 por ciento, al día de hoy, de desvalorización de nuestro salario. Nosotros tenemos trabajadores que están en la línea de la pobreza, y los contratados, muchos precarizados, de los cuales abandonan porque tienen mejores ofertas salariales en el privado. No es lo mismo atenderse al personal de la salud, no es lo mismo atender solo gerontes que a trabajar en otros efectores donde la diversidad de pacientes es distinta. En los policlínicos tenés solo gerontes, gente con movilidad reducida, que hay que alimentar, cambiar, higienizar, mientras que en el privado tenés todo tipo de internación. Entonces, prefieren trabajar en el privado, hasta con mejores condiciones salariales. Y, a su vez, se van y esta gestión no nombra nuevo personal. Entonces, hay un déficit de personal impresionante. Se está trabajando con guardias mínimas de lunes a viernes. Hoy un contratado cobra setecientos mil pesos, y un enfermero, un millón cien pesos donde no alcanza para nada, y esa es la situación que estamos luchando, y estamos trabajando para visibilizar lo que pasa en el PAMI, trabajamos por obtener una paritaria, el año pasado tuvimos una arremetida por un intento de cierre del PAMI 1, que iba a haber una evacuación por una fuga de gas. Bueno, salimos todos a la calle, se logró que no se cierre y, bueno, y por ahí aparece un rumor y estamos todos alerta y salimos a la calle, y tratamos de defender los efectores propios, porque, aparte, el PAMI 1 y el PAMI 2 atienden, más o menos, unos 50000 cápitas, porque tienen más o menos 25000 cápitas cada efector. Son 50000 cápitas que hoy no los puede absorber el privado, y, por lo tanto, terminan en la saturación del sistema público, por eso es inviable para la la ciudad de Rosario que se cierren los policlínicos».
Por último, y haciendo referencia a la lucha que lleva adelante el gremio frente a un gobierno nacional insensible y desinteresado por los adultos mayores la secretaria general de UTI manifestó «La nuestra es una lucha amarga, porque tenemos la presión de nuestros afiliados que quieren una recomposición salarial, quieren mejores en las condiciones de trabajo, y, por el otro, tenemos una puerta cerrada hacia una negociación. Ahora, con la nueva ley de modernización laboral, se habla de la discusión de los convenios colectivos de trabajo, con lo cual tenemos que discutir. Nosotros tenemos un convenio colectivo del año 2005 que ha sido actualizado permanentemente, es moderno, no es antiguo. Pero, es del 2005. Entonces, tenemos el riesgo de que se denuncie y perder todos los derechos que los trabajadores fuimos adquiriendo. Es una lucha donde tratamos de sostener el sistema y que no se vean perjudicados ni los trabajadores, o que los trabajadores no pierdan su empleo, y que se le brinde una mejor calidad a los afiliados. Porque, aparte, el afiliado viene al PAMI, no le dan la prestación que le corresponde, cuando viene, se enoja, y el trabajador del PAMI, que es la cara visible en la institución, es maltratado, hemos tenido familiares que le han pegado a los a los trabajadores porque es el único que pone la cara y que es muchas veces injustamente agredido, porque él no puede dar una respuesta que no la da el gobierno, porque la administración de los policlínicos o la gestión local tiene toda la mejor voluntad de que podamos resolver los problemas, pero en Buenos Aires la respuesta es clara, no a los oncológicos, no a los medicamentos, no a las prestaciones y no a los subsidios»






