La Confederación General del Trabajo (CGT) ubicó en el centro de la escena a los gobernadores provinciales, a quienes acusó de “entreguistas” y de haber sido actores decisivos en la aprobación en el Congreso de la reforma laboral, que debe volver al Senado, pero se prevé que será convertida en ley este viernes.
Argüello, uno de los integrantes del triunvirato de la central obrera, sostuvo que el avance de la iniciativa no hubiera sido posible sin el respaldo explícito de mandatarios locales y legisladores elegidos por el voto peronista y de espacios cercanos al PJ.
El dirigente sindical reveló que la conducción de la CGT mantuvo gestiones directas con varios de ellos en la previa de las discusiones parlamentarias, pero no pudieron llegar a un acuerdo. “Fuimos, hablamos con todos los gobernadores, nos juntamos con todos los senadores, hablamos con los diputados y ellos tomaron una decisión tanto en el Senado como en Diputados, de acompañar”, afirmó.
Para la central obrera, el respaldo de los mandatarios provinciales resultó clave: “Lo que más duele, gobernadores y diputados que entraron por el voto peronista y que ahora han tomado un sentido totalmente contrario acompañando esta ley, que es una ley totalmente regresiva”, sostuvo.
Argüello agregó que “el Gobierno consiguió las manos a través de negociaciones que han hecho con los gobernadores”.
Mencionó puntualmente a los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; de Catamarca, Raúl Jalil; de Tucumán, Osvaldo Jaldo; de Chubut, Ignacio Torres, y de Santa Cruz, Claudio Vidal, a quienes atribuyó haber facilitado los votos necesarios en el Senado.
“Lo hicieron porque llegaron a negociaciones. Quizás por obras, por financiamiento económico. Ahora, no se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja cuneta y dos metros de asfalto, me parece una locura”, remarcó el dirigente sindical.
La CGT calificó la actitud de los gobernadores como “entreguista”, al afirmar que “facilitaron sus senadores y sus diputados para que voten esta ley”.







