Panorama Gremial dialogó con Rubén Caroselli, Secretario General del Sindicato Químico de Rosario sobre lo que fue el primer acto de la CGT Rosario en unidad para demostrar el rechazo a la reforma laboral que pretende llevar adelante el gobierno nacional.
«Yo no entiendo cómo algún trabajador o una persona común pueda entender que nosotros los trabajadores somos los responsables de lo mal que está el país con esta reforma que quieren hacer. Nosotros tenemos que trabajar más horas, nosotros tenemos que ceder derechos, nosotros tenemos que ceder las vacaciones. La verdad que es incomprensible. Bueno, de una manera u otra vamos a ver lo que pasa en la Cámara de Senadores que un poco, por lo menos, se le puso un poco el pie arriba para que esto se frene un poco, a lo que llaman modernización laboral. No están perjudicando, para no usar una palabra que no corresponde».
«Si el tema es laboral, está muy implicado a los trabajadores. Si los trabajadores, democráticamente, eligen a su representante, ¿por qué no convocan a los representantes de los trabajadores? Y convoquen también a los empresarios. Porque es muy posible que a lo mejor la legislación se haya quedado en el tiempo, la vorágine de los cambios es muy amplia, a lo mejor seguro que va a hacer falta una reforma, pero una reforma que beneficie las partes, no que perjudique a una sola parte. Nada más ni nada menos que lo que siempre soñaron antes del peronismo. Las oligarquías nacionales hoy están de para bien. Yo trato de hacer mi mensaje un poco con la actualidad, porque a lo mejor los chicos jóvenes no entienden porque esto es histórico, lo que viene cada vez. Cuando viene el peronismo hay más beneficio para el trabajador, aparece mayor cantidad de trabajo, aparece mayor poder adquisitivo. Y las empresas ganan más. Y las empresas cada vez son más en la época del peronismo. Esto es histórico. Vienen desde siempre, cada vez que sacan al peronismo con alguna excusa, o hasta con golpes de Estado como el 55, quieren implantarnos algo perjudicial para el trabajador» concluyó Caroselli.







