Panorama Gremial diálogo con Marcos Pozzi, Secretario General del Sindicato de Aceiteros de Rosario sobre el último acuerdo alcanzado.
«Luego de varias reuniones con las patronales hemos logrado mejorar un poco el decreto que salió para el sector privado que tenía que ver con la guardería. Como lo planteamos nosotros, las empresas tenían dos posibilidades: una era que construyan las guarderías, como en otros tiempos donde cada establecimiento tenía su guardería pero las empresas no lo quisieron hacer, así que fuimos a discutir con una paritaria, como las salariales, algunos términos del decreto que nos parecían injustos, como por ejemplo que los establecimientos de menos de 100 trabajadores tengan derecho a ese decreto. Se consiguió que cualquier trabajador aceitero que trabaje en una extrusora de hasta de 5 o 6 personas tiene derecho a que la empresa le pague la guardería entre 45 días y 3 años inclusive. Además de eso, atamos el monto que se paga, que es la mitad de un salario de una compañera que trabaje en el cuidado de niños, lo atamos directamente a nuestra paritaria, que nos daba aproximadamente un 8,6%, así que cada aumento que recibe un aceitero se va a ver reflejado en el ítem de ese decreto también. Y lo más importante, porque entendemos que el tipo de cuidado que se hace con nuestros pibes muchas veces tiene que ver con un cuidado familiar entonces el reconocimiento económico tenía que también existir en ese espacio y se logró que se pague a través de una declaración jurada y no presentando una factura de alguien que esté encripto o que tenga una guardería».
En relación a la causa de lesa humanidad en la que se investiga la responsabilidad que tuvo la empresa Molinos Río de La Plata en la desaparición de trabajadores de esa firma durante la última dictadura cívico militar y dónde la Federación Aceitera es querellante el gremialista expresó: Hemos puesto un abogado a trabajar en ese tema y logramos meter preso a uno de los representantes de la empresa, que más precisamente tenía que ver con recursos humanos y que tiene que ver con esto que siempre pronunciamos nosotros de la federación y del sindicato, que los perseguidos eran en su mayoría comisiones internas, delegadas, y que había un responsable civil detrás de todo esto y que era la gran empresa. Por ese camino también hay un reconocimiento a los que lucharon en ese momento, a los que dejaron la vida, y creo que no hay que bajar los brazos justamente por eso».
Con respecto al reajuste salarial obtenido Pozzi comentó: «Tuvimos un ajuste paritario en junio, que se vio reflejado en el primer sueldo de julio con el Aguinaldo, un ajuste que llevó el salario mínimo a 398.000 pesos. Era importante sostenerlo, un año complicado porque es un año político, un año de elecciones, un año en donde los que tienen poder especulan y nosotros los trabajadores padecemos, entonces fue importante poder cerrarlo en junio y ahora esperar diciembre juntando fuerzas. Iba a decir tranquilo, pero esperar un diciembre tranquilo en este país nunca es una buena señal, entonces juntando fuerzas, reagrupando, celebrando nuestro día, tratando de estar lo más cerca posible de los compañeros en fábrica y reconstruyéndonos como trabajadores todo el tiempo».
Por último, el secretario general de Aceiteros hizo mención a los tiempos políticos que atraviesa la Argentina teniendo en cuenta que este año tendremos elecciones presidenciales donde hay dos modelos de país en juego, uno de ellos que pide terminar con el peronismo y el sindicalismo. «Lamentablemente, es una línea que se baja y culturalmente tiene mucha sidero muchas veces entre compañeros, entre dirigentes, dirigentes que por ahí desde ese lugar o aprovechando espacios de poder se vuelcan a la política partidaria y yo creo que es una clara señal de por dónde tenemos que ir nosotros los trabajadores y por dónde tenemos que ir nosotros los sindicatos. Una línea bien clara en donde tenemos que fortalecernos permanentemente, confiar mucho en el que tenemos al lado e ir pensando en lo que nosotros necesitamos para estar bien. A partir de ahí el río sonará en un lugar, en otro, pero nosotros tendremos la confianza de que en nuestras líneas, nuestra gente va a ayudar a que armemos una defensa justamente de ese tipo de ataques que vienen generalmente de esas 20, 25 familias patricias que tenemos en el país que han vivido toda su vida del esfuerzo de muchos laburantes y laburantes que han dejado hasta la sangre en el camino por defender algunos ideales. Así que creo que hoy más que nunca y con el frente que tenemos, la especulación política, la intervención internacional a través del FMI, los trabajadores deberíamos ir pensando y reestructurando actividades que nos permitan defendernos de lo que venga».






