En este Día Internacional de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) alerta que las Pymes argentinas se encuentran en peligro de extinción.
Paradójicamente, mientras la ONU reconoce a este sector como la columna vertebral de la economía mundial —generador del 70% del empleo y el 50% del PBI—, en nuestro país el actual rumbo económico ha provocado el cierre de más de 26.000 empresas desde 2023, con un promedio de 30 cierres diarios.

Esta crisis no es un error de gestión, sino el resultado lógico de un modelo de «economía dual» que beneficia exclusivamente a grandes corporaciones extractivas y financieras mientras destruye la industria y ahoga al mercado interno, principal sustento de las Pymes.
El superávit comercial oficial es un espejismo: los dólares de la exportación primaria no se traducen en desarrollo, sino que se drenan a través de la fuga de capitales y el pago de una deuda externa que crece sin pausa.

El modelo de enclave que impulsa el Gobierno es, por definición, excluyente. Normativas como el RIGI y el actual «Súper RIGI» diseñan un marco de privilegio para grupos concentrados y corporaciones extranjeras, dejando sistemáticamente fuera de juego a los proveedores nacionales y acentuando una regresividad tributaria que recae sobre los sectores más débiles.
Esta estrategia no genera valor ni empleo, sino que profundiza asimetrías sociales y regionales insostenibles para la mayoría de la población.

Para imponer este esquema, el Gobierno ha desmantelado los resortes sociales y productivos del Estado bajo la máscara de la «modernización». No sólo se han suprimido los apoyos sectoriales, sino que se está desfinanciando a organismos estratégicos como el INTI y el INTA, pilares fundamentales de nuestra transferencia tecnológica. Esta destrucción «desde adentro» no es casual: busca consolidar un escenario de informalidad y “sálvese quien pueda” que es, en esencia, la antítesis del desarrollo nacional.
La Argentina necesita con urgencia retomar un proyecto que ponga los recursos del país al servicio de la tecnificación, el trabajo formal y la integración productiva. No hay posibilidad de desarrollo genuino con exclusión social ni con la extinción de quienes motorizan la actividad y el empleo en cada lugar.

En este 27 de junio, APYME ratifica su lucha por declarar la emergencia Mipyme nacional y convoca a todos los sectores productivos, gremiales, académicos y políticos a defender un proyecto de país donde la producción, la ciencia y el trabajo vuelvan a ser el centro de la política económica. El destino de las Pymes es, en última instancia, el destino de la Argentina como nación soberana.







