Panorama Gremial dialogo con Andrés Enz, Secretario Adjunto de Urgara.
«Sistemáticamente venimos reclamando, ya que a lo largo del tiempo se van perdiendo muchos puestos de trabajo. Las empresas reducen las manos de calada, no envían las muestras para análisis en los laboratorios y eso implica perdidas de puestos de trabajo, lenta pero permanente. Estas perdidas se están dando en el sector mas productivo del país y el cual siempre prometen que será el presente y futuro de nuestro país», subrayo el gremialista.
«Las empresas se están sacando controles de encima. El recibidor de granos es el único habilitado para certificar la calidad de la mercadería. Sin recibidores de granos trabajando nos quedamos sin saber cual es la condición y calidad de la mercadería que estamos moviendo. Son normativas que se van rompiendo y nosotros denunciamos desde hace años. Además, se puede auditar cuales son los impuestos que se están perdiendo. Se ha llegado a tal punto que varias terminales portuarias de los exportadores han decidido no enviar a la Cámara Arbitral sus muestras, ellos mismos deciden la calidad de la mercadería que reciben de los campos», explico Enz y agrego: «Esto le quita la posibilidad al chacarero el poder defender su mercadería. Por otro lado, no se conoce la calidad de la mercadería que ingreso al puerto y nadie la audita. De esta manera, pierde la mano de obra del recibidor que participa de la entrega y también los puestos de trabajo en los campos con los recibidores que cargan el producto. Luego, eso se sube a los barcos y viaja a distintos puntos».
«El Estado debe hacer valer la normativa vigente del SENASA (n° 1.075) la cual define que en cada movimiento de los cereales debe haber un recibidor por parte del comprador y otro por el vendedor. Eso es algo que no se está cumpliendo. Por las actuales decisiones unilaterales de los puertos, desde hace unos años, el entregador no puede estar la lado de la entrega y solo recibe el resultado final que le envía la terminal. Además, la terminal no acepta a la Cámara Arbitral como ente de definición de una situación de discrepancia», remarco el sindicalista.
«Si las empresas definen que la calidad de la mercadería es baja, paga menos impuestos a la exportación. Esto replica lo que sucedió en el Senado de la Nación en la década del 30′ con Lisandro de la Torre y su denuncia hacia los frigoríficos y como declaraban la carne», finalizo el Secretario General.







