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El Sindicato de Camioneros de Santa Fe logró ampliar las licencias de conducir en Santa Fe

PANORAMA GREMIAL junto a los trabajadores

Santa Fe extiende la vigencia de las licencias profesionales: “Es un logro del trabajo conjunto”, destacó Aladio

El gobernador Maximiliano Pullaro firmó el Decreto Provincial N° 2641/2025, que amplía la vigencia de las licencias de conducir profesionales de las clases C, D y E. La iniciativa fue impulsada por el Sindicato de Camioneros de Santa Fe, encabezado por Sergio Aladio, junto a la Agencia Provincial de Seguridad Vial, dirigida por Carlos Torres.

La nueva reglamentación establece que las licencias tendrán una duración de cinco años para conductores de 21 a 45 años, tres años entre los 46 y 65, dos años de 66 a 70, y un año para mayores de 70, con renovación simplificada. El objetivo es reducir costos, evitar demoras y armonizar la normativa provincial con la legislación nacional.

Aladio celebró la medida y subrayó que “este logro es un ejemplo de lo que podemos alcanzar cuando el Sindicalismo y el Estado trabajan con responsabilidad y compromiso”.
“El diálogo no es una palabra vacía —agregó—; cuando hay voluntad política, las soluciones llegan y los derechos se amplían”.

El dirigente camionero consideró además que el decreto “trae alivio a miles de trabajadores que todos los días sostienen con esfuerzo la economía del país”, y remarcó que “cada mejora en las condiciones laborales y administrativas es también un reconocimiento al rol social del transporte”.

La medida entra en vigencia de manera inmediata para todas las nuevas licencias y renovaciones realizadas en la provincia.

Una injusticia que se corrigió con gestión.

Hasta ayer, los camioneros santafesinos vivían una situación absurda.
Por una reglamentación vieja (Decreto 2570/15), los choferes profesionales debían renovar su licencia cada uno o dos años, según su edad. Mientras tanto, en otras provincias o a nivel nacional, el mismo carné tenía una duración de cinco años.

Esto generaba gastos innecesarios, pérdida de tiempo y una discriminación técnica sin sentido.
Los trabajadores tenían que volver una y otra vez a rendir exámenes psicofísicos y trámites repetitivos. En la práctica, era una carga para quienes garantizan el movimiento de la producción y el abastecimiento del país.