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El Capitán Mariano Moreno apuntó a legisladores por negociar la soberanía marítima a cambio de «favores políticos»

Durante la jornada de Marina Mercante en el Congreso, el Secretario General del Centro de Patrones apuntó contra la dirigencia política que entrega intereses estratégicos a cambio de obras menores. Alertó sobre el verdadero «costo argentino» de no tener una flota de bandera nacional y exigió tratar la logística fluvial y marítima como una política de Estado.

El Secretario General del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, Capitán Mariano Moreno, protagonizó una contundente exposición este jueves en el Congreso de la Nación. En el marco de la jornada sobre la Marina Mercante Nacional, el dirigente sindical interpeló directamente a los legisladores, denunciando el intercambio de votos que perjudican al sector marítimo, fluvial y pesquero a cambio de prebendas o acuerdos locales.

“No puede cambiarse una ley nacional por un cordón cuneta”, cuestionó.

Moreno fue categórico al referirse a la dinámica parlamentaria frente a normativas que amenazan la actividad y la soberanía logística del país. “Cuando una necesidad legítima de un pueblo se utiliza para condicionar una decisión sobre el futuro de toda la Nación, dejamos de discutir federalismo y empezamos a discutir otra cosa”, sostuvo el Capitán, marcando una clara diferencia entre la negociación política transparente y el intercambio de favores.

“La rosca es nefasta. No puede negociarse soberanía por una obra ni cambiarse el voto por un favor. Si las decisiones fundamentales terminan dependiendo del mejor postor, estamos fritos”, sentenció Moreno, advirtiendo a los representantes políticos: “Antes de levantar la mano, cada legislador deberá hacerse una pregunta: ¿esta decisión beneficia a la Argentina o a quienes quieren hacer negocios a costa de la Argentina? Cuando llegue el momento de votar, quedará claro quién actuó como patriota y quién como vendepatria”.

En respuesta a los habituales discursos sobre apertura tarifaria y desregulación, el dirigente exigió debatir todos los costos logísticos, haciendo hincapié en el profundo impacto económico que significa para el Estado prescindir de su bandera nacional.

Allí explicó que “el costo de no tener” es la fuga de divisas en los pagos de fletes al exterior y lo que dejamos de generar por no participar de ese transporte, el impacto laboral e industrial por los empleos que no se generan.

“Una cosa es el costo de operar un buque argentino; otra muy distinta es el costo para la Argentina de no tenerlo. No confundamos el balance de una empresa con el balance de una nación», sentenció.

Moreno remarcó la condición de Argentina como país «marítimo, fluvial y bicontinental», subrayando que “la geografía por sí sola no garantiza soberanía; la soberanía que no se puede ejercer termina siendo apenas una declaración escrita sobre un mapa”. En esa línea, presentó una hoja de ruta centrada en el desarrollo productivo.

Impulsar una Marina Mercante moderna y eficiente con participación creciente en el transporte de las cargas nacionales para lograr una Flota competitiva.

Fortalecer la industria naval con capacidad para construir, reparar, mantener e incorporar nueva tecnología. Invertir en la capacitación constante de los trabajadores marítimos, fluviales, pesqueros e industriales y articular la navegación, los puertos, el ferrocarril y el transporte carretero dentro de una verdadera política de Estado.

“No venimos a pedir privilegios. Si existen impuestos absurdos, revisémoslos. Si hay regulaciones inútiles, cambiémoslas. Pero no cometamos el absurdo de destruir la actividad nacional para solucionar sus problemas. Destruir una capacidad estratégica puede llevar meses, reconstruirla puede llevar décadas”, concluyó la máxima autoridad del gremio.