Argentina es uno de los mayores productores de carne del mundo. En 2019 alcanzó el mayor volumen de exportaciones de carne vacuna de los últimos 50 años, comercializando alrededor de 844.000 toneladas de res, y en el mercado interno por cada argentino 110 kilos de carne al año.
El consumo de carne está muy arraigado a la cultura y a la economía del país, es por ello que siempre está en debate el porqué de su precio y las medidas que el Estado toma para la preservación de un costo accesible.
Frente a la decisión del gobierno nacional de cerrar temporalmente la exportación a los fines de mantener la accesibilidad del alimento, estos interrogantes se profundizan.
El último informe presentando por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), da cuenta del por qué ciertos cortes de carne llegan a ese precio a tu mesa.
Conformación de precios: del mercado Liniers a la mesa de tu casa
El último informe presentado por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), marca la evolución del precio de la carne a medida que pasa de eslabón y se complejiza su procesamiento.
Tomando de referencia el precio de un Novillito vivo de 360 kilos, el cuál se encuentra a $200 el kilogramo, la media res (que representa al 57% del novillito, lo que da un total de 205 kilos de carne) queda en $350,88 por kilo.
A este último precio se le debe restar el recupero que el frigorífico paga al matarife, diferencia entre el valor de los subproductos y el costo de faena (hoy estimada en 0). De este resultado se suman los costos de distribución, $13,40 por kilo, e impuestos sin IVA, $8,20 por kilo. Al total se le añade el precio del IVA de un 10,5%.
Para ejemplificar, el documento parte del costo de la media res a $398,55, al cual le suma el IVA ($41, 85) y demuestra que así se llega a un total de $440.39 por kilo.
¨Si se multiplica el peso de cada corte por su precio en la carnicería se obtiene $48.186. Restando el pago de la media res, quedan en la carnicería $3.293 por media res trabajada, con lo que se deben cubrir costos, impuestos y rentabilidad del carnicero¨, indica el informe.
Pero este análisis no basta para entender la construcción del precio de la carne. ¨El precio final no es una suma de costos, sino que se determina por interacción entre oferta (carnicero) y demanda (consumidores) ¨, señala la Cámara.
¨Este precio es independiente de cómo se conforme la cadena productiva hasta llegar a la carnicería. Las variaciones de precios al interior de la cadena modifican la distribución de ingresos de entre eslabones, pero no el precio final de la carne¨, concluye.
Distintas miradas
Dentro de la presentación de CAMyA se incluye la declaración de Adrián Calicchio, matarife de CABA, dueño de una PyME que se dedica a comprar hacienda en el mercado de Liniers, quién dio su visión del panorama actual de la venta y consumo de carne en el país.
¨Hay una crisis en todo los aspectos; en el mercado de hacienda de Liniers con movimiento de precios y en la venta, que está muy resentida por la falta de dinero que hay en la calle; en mi sector se redujo entre un 40 y 50 porciento¨, indicó.
¨Creo que la situación puede ser un poco más grave porque en lo que nosotros hacemos está metida la exportación, compramos la misma hacienda que se va a China, para el chacinado en el mercado interno, entonces es muy complejo competir y nos arrastra ese precio internacional¨, continuó.
El exdirector de la Federación Agraria Argentina (FAA) Pedro Peretti, también dio su testimonio semanas atrás en un programa de C5N, donde consultado por los precios en las góndolas frente al paro que había anunciado la Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias (CEEA), el referente declaró: ¨No creo que se dispare más los precios porque acá pasa algo extraordinario, baja el consumo y aumenta el precio. El aumento se dio en casi todos los países, la Argentina tiene el segundo precio internacional más alto desde 1960. Como este país desmontó en 1990 todo el aparato de protección a consumidores y productores que había armado el peronismo, ahora toda la inflación se pone de lleno en la mesa de los argentinos. El gobierno debe encontrar la manera de regular y administrar esta tensión entre precios nacionales e internacionales¨.
Sobre este tema, Alberto Beto Fantini, secretario general de la Federación de la Carne emitió un comunicado desde la mesa de carnes donde menciona que ¨Argentina se encuentra en el podio mundial de consumo de proteínas de origen animal, con un consumo de 117 kg anuales per cápita. Y, al mismo tiempo, logra exportar el 30% de la producción de carne bovina, 11% de pollo, 7% de cerdo y 34% de ovinos¨.
¨Estos números demuestran que el país no tiene un problema de abastecimiento de carne, el problema es de acceso, incluso cuando Argentina tiene la carne más barata del mundo. La realidad es que los argentinos venimos perdiendo poder adquisitivo desde hacer tres años¨, continúa.
¨Una medida que restringe las exportaciones de carne no logrará evitar que haya inflación ni que bajen los precios de la carne de manera duradera. En el mediano plazo no sólo los precios habrán subido, sino que habrá menos producción, empleo y exportación¨, concluye el gremialista.
Por: Carolina Novo






