Investigadores e investigadoras de Conicet comprobaron que los agroquímicos impactaron en el sistema reproductor y el hígado de ranas y sapos, estado que da indicios de lo que podría ocurrir en otros animales e, incluso, en el ser humano. El estudio, que se publicó en la revista científica Water Air & Soil Pollution, fue realizado por científicos y científicas la Universidad Nacional del Litoral (Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas-UNL) y la Universidad Nacional del Nordeste.
Los científicos evaluaron los efectos de la exposición crónica a agroquímicos en dos especies de anfibios que habitan en arroceras de Santa Fe y Chaco, indicó la agencia Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTyS). Para la investigación eligieron, en cada provincia, un campo arrocero y ambiente natural sin contaminantes donde se colectaron ejemplares machos adultos de dos especies de ranas y sapos. Los investigadores estudiaron dos órganos especialmente sensibles a la exposición con agroquímicos: las gónadas (glándula genital, masculina o femenina) y el hígado.
En Santa Fe seleccionaron una especie de rana (lysapsus limellum) que cumple todo su ciclo vital, desde la fase de renacuajo hasta adulto, en ambientes acuáticos como los que se generan en las arroceras. En el estudio, que se extendió por cuatro años, los científicos determinaron que las dos especies presentaron anomalías por exposición a los agroquímicos. Y la especie presente en los arrozales de Santa Fe mostró alteraciones más visibles en los testículos. Ambas especies también mostraron alteraciones en el hígado, pero estas fueron más pronunciadas en los ejemplares nativos de las arroceras de Chaco.
Rafael Lajmanovich, integrante del equipo de investigación, explicó que “los anfibios son considerados «especies centinela»”, como bioindicadores claves de lo que está ocurriendo en el medio ambiente. “Son especies que tienen la piel muy sensible y muy permeable, lo que quiere decir que los tóxicos penetran muy fácilmente en ellos”.
Fuente: El Ciudadano






