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Marzo termina con más desempleo y menos fábricas

Más de 20 fábricas bajaron sus persianas sólo en las últimas semanas. Desde Tucumán hasta Tierra del Fuego, y con fuerte impacto en los grandes centros urbanos como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, son muchas las empresas que no pueden hacerle frente a la crisis y concluyen su actividad dejando decenas de desocupados.

Marzo de 2026 muestra la continuación de un escenario crítico en Argentina. Múltiples fábricas y empresas, se ven obligadas a suspender o finalizar su labor. Entre los rubros más perjudicados aparecen textiles, frigoríficos, alimentos, construcción y metalúrgicas. La política que lleva adelante el Gobierno Nacional no cierra por ningún lado; la caída del consumo y la apertura de importaciones sin regulaciones, generan altos costos de producción y un ingreso desmedido de productos del extranjero que hacen imposible la rentabilidad de las empresas. Del lado de la demanda, esta se encuentra cada vez más deprimida; los consumidores enfrentan facturas de luz, gas y alquiler más costosas, y ante el desafío de llegar a fin de mes, reasignan sus gastos y reducen el consumo de algunos productos.

Esta receta propia del neoliberalismo, ya vista épocas anteriores, hace que una muy pequeña parte de la población aumente sus riquezas indiscriminadamente, mientras que la gran mayoría sufre la perdida de poder adquisitivo, o peor aún, el desempleo.

El caso más emblemático de este último tiempo, fue el de la única empresa nacional de nuemáticos que operaba en el país, FATE. La compañía, fundada en 1940, atribuyó la decisión a los malos resultados económicos registrados en el último tiempo y a “competencia desleal” por la apertura de importaciones de Asia. Producto del cese de actividad, sus 900 empleados se quedaron sin  trabajo. Lamentablemente, de acuerdo al estudio “Análisis de la dinámica laboral de empleadores” publicado por el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA), el caso de FATE es uno más entre tantos. Sólo en el mes de marzo de 2026, una veintena de empresas y fábricas cesaron su actividad, entre ellas; Peabody, Panpack, Frigorífico San Roque, Beer Market, Lácteos Suipacha, Textil Sueño Fueguino, Cocot y Dofour, Frigorífico Neva, Textil VVC, Bahco, Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino y Algodonera Avellaneda.

Según este estudio, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, se redujo la cantidad de empleadores en 21.938 casos, lo que equivale a unas 30 empresas menos por día. En el mismo periodo, se perdieron 290.600 puestos de trabajo, lo que se traduce en cerca de 400 por día.

El informe también subraya que la contracción afecta principalmente a las empresas más pequeñas en términos de cierres, pero que la mayor expulsión de trabajadores se concentra en las firmas de gran tamaño. Este cuadro contrasta con las declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien relativizó la caída en la cantidad de empleadores en los últimos años, pese a la magnitud del retroceso que muestran los registros oficiales.

 

El panorama se complejiza si tenemos en cuenta algunos factores como; la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, la menor inversión en sectores tradicionales, los retiros voluntarios, y en consecuenica, un posible traslado de trabajadores al empleo informal. Más allá de la cantidad, también implica un deterioro en la calidad del empleo, afectando salarios, beneficios y la estabilidad laboral de amplios sectores de la población.

Los gremios y sindicatos del país observan con preocupación cómo la política económica del Gobierno no solo incrementa la desocupación, sino que también acentúa la concentración de riqueza en los sectores más poderosos, mientras miles de trabajadores pierden su fuente de sustento. Desde CEPA advierten que, de no revertirse la tendencia, la destrucción del empleo registrado continuará en ascenso, con consecuencias sociales y económicas cada vez más graves.